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Las Columbretes son el archipiélago más singular de la Comunidad Valenciana y uno de los pequeños espacios insulares de mayor interés ecológico del Mediterráneo. Estan formadas por una serie de islotes y escollos situados a 30 millas de la costa de Castellón, unos 56 Km., y reunidos en 4 grupos, a los cuales les da nombre la mayor de cada una de sus islas: l'Illa Grossa, la Ferrera, la Foradada y el Carallot.

 
En total, el archipiélago se extiende a lo largo de 5 millas marinas, con un total de 19 hectáreas emergidas, de las cuales, 14 corresponden a l'Illa Grossa, donde se localiza el faro de Columbretes, que es la única habitada. Los 67 metros de altura de la montaña del Faro representa la mayor altitud del archipielago.
 
Asentadas sobre un fondo situado a unos 80 metros de profundidad, las Columbretes representan el mejor ejemplo de vulcanismo de nuestra tierra, fácilmente apreciable tanto por los materiales que las forman, como por su peculiar aspecto. Destaca l'Illa Grossa, formada por diversos cráteres encadenados, y el Carallot, que, con sus 32 metros de altura sobre el mar, es el testimonio geológico de los restos de la chimenea central de un volcán.
 
La parte emergida es Reserva Natural y está protegida por la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda desde el año 1988. Las 4.400 ha de Reserva Marina que rodean el archipiélago están gestionadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino desde el año 1990.
 
Como llegar
El acceso al Parque se realiza a través de la Reserva Marina, por lo que cabe recordar su normativa.
La navegación y el acceso son libres, no requiriendo autorización previa. Las embarcaciones deben amarrarse a las boyas instaladas en l'Illa Grossa, La Ferrera y la Foradada. Está prohibido el uso del ancla.
Dotadas de trenes de fondeo de 5 a 20 Tm, ofrece amarre seguro para embarcaciones de hasta 25 m. de eslora evitando cualquier daño a los fondos protegidos.
 
Se aconseja contactar durante la travesía, o al llegar, con la Guardería de la Reserva a través del canal 9 de la banda marina.
 
Historia
El nombre de las islas proviene de la impresión de los primeros navegantes, griegos y latinos, que las incluyen a sus cartas con el nombre de Ophiusa o Colubraria, admirados por la abundancia de serpientes que allí encontraron.
 
Visitadas únicamente por pescadores, contrabandistas y piratas hasta principios del siglo XIX, la colonización del archipiélago se produce a mediados del siglo XIX con la construcción del faro de la isla (1856-1860).
 
Las actividades de los contrabandistas se extendieron durante el siglo XX, al punto que provocaron indirectamente la transformación de la Foradada, cuyo agujero era un excelente refugio natural para los barcos que se dedicaban a estas labores. En ese abrigo natural permanecían ocultos a los prismáticos de los servicios de vigilancia, que finalmente optaron por el expeditivo método de provocar una explosión de rocas que aterraron parcialmente el túnel marino.
 
Los fareros habitaron la isla de manera prácticamente ininterrumpida durante más de un siglo, en condiciones precarias, como demuestran las tumbas del pequeño cementerio de la isla, y aprovechaban intensamente todos los recursos que ofrecía un medio terrestre pobre y un fondo marino extraordinariamente rico. La pequeña colonia de fareros y sus familias abandonaron las islas finalmente en 1975, año en que se automatizó el faro.
 
Desde entonces las islas quedan deshabilitadas hasta la instalación de los primeros servicios de vigilancia establecidos por la Generalitat Valenciana en 1987. 
 
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