La tradición marinera y la riqueza de sus costas, junto con
el conocimiento ancestral y la creatividad de los cocineros
peñiscolanos, hacen de la cocina peñiscolana una
de las más sanas, frescas y creativas de las costas
mediterráneas.
La pesca, tan ligada al arte culinario de esta tierra, se desarrolla
con gran delicadeza y sensibilidad. La misma sensibilidad con que los
marineros tratan a los frutos del mar en el momento de cocinarlos,
buscando siempre los aromas y sabores naturales de tan exquisita y
preciada riqueza natural.
Son platos típicos de la cocina peñiscolana el
“All i pebre” de rape, El
“Suquet” de pescado, los mariscos, los
dátiles de mar, los “caragols punxets”
(cañadillas), las cigalas o los langostinos.
No podemos olvidarnos de la amplia gama de arroces marineros de esta
tierra como la paella mixta, la paella de bogavante, la paella
marinera, el “arròs caldós”,
la “fideuà” o el arroz negro.
La amplia diversidad y riqueza gastronómica de
Peñíscola, no sólo se centra en las
exquisiteces marineras, sino que la dieta mediterránea es
famosa por sus verduras y hortalizas. El privilegiado posicionamiento
de esta ciudad, otorga a sus visitantes una amplia variedad de verduras
y hortalizas como las habas, las alcachofas, los tomates, las
berenjenas, las cebollas o los espárragos trigueros, que
combinadas con los frutos del mar, permiten que se disfrute de un
sabroso, saludable y exquisito manjar.
Y para culminar una buena cena, podríamos degustar el
“biscuit del frare Vicent” (bizcocho de almendra),
“flaons de Peñíscola” (pastel
de requesón y almendra), “pastissets de
carabassa” (pulpa de calabaza con miel y limón) o
las típicas tartitas del Papa Luna (almendra, naranja, miel
y requesón). Si, por otra parte, hay quien prefiere fruta
fresca, la generosidad de nuestro campo nos acerca granadas, ciruelas,
naranjas, higos, manzanas, melones y sandías.
La frescura y exquisiteces, tanto de los productos del mar como de los
productos del campo, conjugados con el clima, la geografía,
las costumbres y los modos de vida de esta ciudad, conforman la tan
nombra dieta Mediterránea, conocida como la más
sana, sabrosa y equilibrada del mundo. La combinación de
estos elementos proporciona un saludable bienestar.
Las distintas culturas y civilizaciones mediterráneas, desde
Egipto y la Grecia clásica, hasta nuestros días,
han colaborado con su conocimiento, su sabiduría y su
gastronomía, para conformar tan valioso legado.

