1. Skip to Menu
  2. Skip to Content
  3. Skip to Footer>

La tradición marinera y la riqueza de sus costas, junto con el conocimiento ancestral y la creatividad de los cocineros peñiscolanos, hacen de la cocina peñiscolana una de las más sanas, frescas y creativas de las costas mediterráneas.
La pesca, tan ligada al arte culinario de esta tierra, se desarrolla con gran delicadeza y sensibilidad. La misma sensibilidad con que los marineros tratan a los frutos del mar en el momento de cocinarlos, buscando siempre los aromas y sabores naturales de tan exquisita y preciada riqueza natural.
Son platos típicos de la cocina peñiscolana el “All i pebre” de rape, El “Suquet” de pescado, los mariscos, los dátiles de mar, los “caragols punxets” (cañadillas), las cigalas o los langostinos.
No podemos olvidarnos de la amplia gama de arroces marineros de esta tierra como la paella mixta, la paella de bogavante, la paella marinera, el “arròs caldós”, la “fideuà” o el arroz negro.
La amplia diversidad y riqueza gastronómica de Peñíscola, no sólo se centra en las exquisiteces marineras, sino que la dieta mediterránea es famosa por sus verduras y hortalizas. El privilegiado posicionamiento de esta ciudad, otorga a sus visitantes una amplia variedad de verduras y hortalizas como las habas, las alcachofas, los tomates, las berenjenas, las cebollas o los espárragos trigueros, que combinadas con los frutos del mar, permiten que se disfrute de un sabroso, saludable y exquisito manjar.
Y para culminar una buena cena, podríamos degustar el “biscuit del frare Vicent” (bizcocho de almendra), “flaons de Peñíscola” (pastel de requesón y almendra), “pastissets de carabassa” (pulpa de calabaza con miel y limón) o las típicas tartitas del Papa Luna (almendra, naranja, miel y requesón). Si, por otra parte, hay quien prefiere fruta fresca, la generosidad de nuestro campo nos acerca granadas, ciruelas, naranjas, higos, manzanas, melones y sandías.
La frescura y exquisiteces, tanto de los productos del mar como de los productos del campo, conjugados con el clima, la geografía, las costumbres y los modos de vida de esta ciudad, conforman la tan nombra dieta Mediterránea, conocida como la más sana, sabrosa y equilibrada del mundo. La combinación de estos elementos proporciona un saludable bienestar.
Las distintas culturas y civilizaciones mediterráneas, desde Egipto y la Grecia clásica, hasta nuestros días, han colaborado con su conocimiento, su sabiduría y su gastronomía, para conformar tan valioso legado.

 
Bookmark and Share